sábado, 10 de mayo de 2014

¿Qué clase de jefe es usted?

Partiendo de las enseñanzas de Daniel Goleman sobre inteligencia emocional, complementadas con la experiencia recogida en mis trabajos de consultoría en dirección de recursos humanos, les presento una guía rápida y efectiva para evaluar si usted está actuando como un buen líder(*) dentro su organización.

I.  Un buen jefe es aquel que:

a.         Se interesa en forma activa en sus colaboradores, apoyándolos  todo el tiempo.
b.         Está atento a los puntos de vista y preocupaciones de las personas que dirige.
c.         Brinda permanente feedback en un proceso de coaching continuo.
d.         Es capaz de reconocer sus propios errores sin sentir que eso lo debilita.
e.         Es consistente en sus pensamientos y  acciones.
f.          Transmite confianza y seguridad a sus colaboradores.
g.         Motiva y persuade desde sus propios actos.

II.  Un mal jefe es aquel que:

a.         Pone sus intereses personales por encima de todo.
b.         No escucha, ni le interesa la perspectiva de sus colaboradores.
c.         No acostumbra a dar feedback, o solo lo hace para criticar y marcar errores.
d.         Se convence rápidamente de que él nunca se equivoca, los errores son de los demás.
e.         No se involucra en el desarrollo personal  de sus colaboradores.
f.          Trata de llevarse todo el crédito sin reconocer el aporte de su equipo.
g.         El egocentrismo nubla su pensamiento y lo hace actuar de manera inconsistente.

Ahora bien, un buen líder debe cumplir necesariamente con todas las características del punto I y no debería caer en las mencionadas en el punto II. Debemos tener en cuenta que cualquiera de los hábitos de un mal jefe, provoca necesariamente algún tipo de costo, muchas veces oculto, que recae directa o indirectamente en la organización y en sus colaboradores.

Aun cuando haya jefes con hábitos como los descriptos en el punto II liderando proyectos exitosos, debemos tener en cuenta que en esos casos, las circunstancias, las características del negocio, la actitud del propio equipo (que aun con una fuerte dosis de angustia y estrés apoya y tira para adelante incondicionalmente) y otros factores que compensan la falta de liderazgo, son los que pueden explicar el éxito de alguien que a todos los efectos no es un buen líder. Por lo tanto, a no dejarse engañar por las apariencias. En estos casos, uno debería preguntarse cuánto más valor pudo haberse creado, o cuánta angustia y estrés se hubiese evitado para obtener el mismo resultado, si aprovechando esas circunstancias favorables, que por cierto no siempre estarán presentes, en lugar de un mal líder, el proceso hubiese contado con uno bueno.




Un buen líder, para alcanzar los objetivos asignados, debe exigir responsabilidad, compromiso y sacrificios a todo su equipo, pero jamás debe renunciar a la felicidad personal y de sus colaboradores, de lo contrario, aun alcanzando los objetivos y las metas, habrá fracasado.

Que los malos ejemplos que abundan, no nos hagan claudicar en la búsqueda de la excelencia en liderazgo. Debemos formar a todo nivel, responsables, encargados, jefes y gerentes, que desde su posición, estimulen y motiven a su equipo como verdaderos líderes asertivos. Esto hará realmente la diferencia en nuestras organizaciones.

Alguno de los malos hábitos, pueden estar vinculados a la personalidad, pero en general, tienden a ser producto de comportamientos reiterados que van calando hondo con el pasaje del tiempo, y luego, tienden a perpetuarse. La buena noticia, es que quien se propone cambiar y se esfuerza en hacerlo, puede llegar a eliminar esos malos hábitos y mejorar sus habilidades de liderazgo. Probablemente, el egocentrismo y cierto sesgo cognitivo vinculado a nuestro compromiso psicológico con acciones y comportamientos ya incorporados, constituyan los peores enemigos en ese proceso de cambio, por lo que es necesario encararlo con una fuerte dosis de humildad introspectiva.

Comience reconociendo sus errores, y aunque duela, tome conciencia en qué puntos de los mencionados anteriormente, usted puede estar fallando como líder. No se engañe pensando que cumple con todas las características de un buen jefe, haga una evaluación a conciencia. Por otra parte, si se considera un líder exitoso, porque viene obteniendo buenos resultados, y aun así reconoce ciertos errores que puede estar cometiendo cuando dirige a otras personas, trate de imaginar los resultados que obtendría si lograra mejorar sus habilidades de liderazgo realizando los ajustes necesarios.


Aquí van algunas recomendaciones:

1.      Empiece a dar feedback individual a cada uno de sus colaboradores sobre los aspectos que deben mejorar, acompáñelos en ese proceso.

2.      Cuando tenga que marcar un error, procure siempre comenzar rescatando algún aspecto positivo antes de indicar lo que está mal.

3.      Asuma sus errores; duele, pero al mismo tiempo es liberador y a diferencia de lo que usted cree, sus colaboradores lo respetarán más.

4.     Hable con sus colaboradores, entienda cuáles son sus intereses personales, indague sobre sus planes de futuro.

5.      Analice con cada uno de ellos cómo puede usted ayudarlos a mejorar su desempeño.

6.      Genere las condiciones de confianza y logre que su equipo se sienta respaldado por usted.

7.      Piense a futuro, comprométase con el desarrollo personal de cada integrante de su equipo.


En trabajos de consultoría y coaching ejecutivo, los mejores resultados los he obtenido con gerentes y mandos medios comprometidos con estas recomendaciones, conscientes de la necesidad de llevarlas a a la práctica para mejorar sus habilidades de liderazgo, pero aplicadas de manera integrada y progresiva, paso a paso, asegurando cada tramo del proceso.

Aplicación de las recomendaciones paso a paso: puede comenzar con las recomendaciones 1 y 2 y cada vez que tenga oportunidad aplicar la recomendación número 3 desde el comienzo. En un par de meses, cuando haya logrado un buen rapport con sus colaboradores, comience a aplicar lo que proponen las recomendaciones 4 y 5. A partir de allí, al pasar el tiempo, si usted no abandona el proceso y continúa profundizando en las primeras 5 recomendaciones, la 6 y la 7 vendrán por añadidura, irán tomando forma por sí solas, casi de manera imperceptible, y así se habrá convertido en un líder asertivo.

Siguiendo a Aristóteles: “Somos lo que hacemos repetidamente, día a día. La excelencia no es un acto, sino un hábito.” Empiece hoy mismo, aunque el proceso para completar las recomendaciones requiere tiempo, los resultados que vaya obteniendo en cada paso que logre dar, estimulará el siguiente hasta lograr mejorar completamente como líder. Se asombrará con los resultados…




(*) Corresponde aclarar que no haremos una distinción entre el concepto de jefe y líder, asignando por oposición características negativas al jefe y positivas al líder. Cuando hablamos de "jefe" nos referimos a una posición jerárquica dentro de la organización. Al jefe lo designa la organización, mientras que al líder lo designan sus colaboradores. En cualquier caso, la condición necesaria para ser un buen jefe, es ser un buen líder. 





Gabriel Vallone Blandamuro © 2014. Todos los derechos reservados. 


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